Levante la vista y le mire a los ojos, y la verdad no es que me desagradara su físico, intenté disimular el sonrojo que cubría mis mejillas y mire hacia el suelo encontrando así una enorme mancha en el vestido de noche.
-¿Pero tu estas tonto? ¡Era mi vestido nuevo!- dije cabreada sin mirarle a los ojos.
-Yo.... -me respondió tímidamente.
-No, no digas nada. Al menos podrías pedir perdón, ¿no?
-Lo siento.., ¿Estás bien?
-Ahora no intentes arreglarlo. Adiós- respondí bordemente.
-A...Adios-dijo tartamudeando.
Ainara se alejó corriendo de aquel chico, todavía no entendía porque se sentía culpable, y la verdad es que aquel chico le gustaba, aunque no quería admitirlo.
Simplemente se sentía dolida porque le había manchado su vestido.
Llegué al coche donde las demás me estaban esperando y les conté lo sucedido aun que no le dieron mucha importancia, nos fuimos cada una a nuestra casa ya que estábamos muy cansadas.
Llegué a mi cama cansada por toda lo noche, me puse el pijama intentando no hacer mucho ruido para no despertar a mi familia, me metí el la cama, me arropé e intenté pensar en otra cosa que no fuese en ese guapo chico de la fiesta y entendía perfectamente el por qué, le gustaba.
Al día siguiente, un rayo de luz penetra por mi ventana. despertándome. Miré la hora, me levanté y vi que tenia un Whatsapp de Ainhoa comentándome que habían quedado a las cuatro para ir de compras, así que acepté porque mi armario necesitaba un pequeño cambio de imagen. Rápidamente, bajé a comer algo y, vi a mis padres y hermana sentados en la mesa.
-Buenos días dormilona-dijo mi padre con una gran sonrisa en la cara.
-Buenos días-contesté aún bostezando.
-Anda ven a comer algo-dijo mi madre tan preocupada por mí como siempre.
-Bueno y.... Cuéntanos... ¿Qué tal la fiesta?-preguntó mi padre.
-Bien...-conteste yo en un todo bastante irónico.
-Me alegro-dijo mi madre sospechando.
-Por cierto hoy he quedado con las chicas para dar una vuelta.
-Vale cariño.
Subí a ducharme y vestirme rápidamente, las horas se me echaban encima. Me puse unos shorts vaqueros, una camiseta ancha y unos tacones bastante exagerados. Cogí mis cosas y me fui hacia el centro comercial donde había quedado con las demás. Miré la hora antes de llegar al lugar dicho y exactamente llegaba diez minutos tarde.
-¡Tardona! Siempre te dejas el reloj en casa -saltó Vanesa sin importarle mucho la impuntualidad de su amiga.
-Lo siento chicas -dije intentandome disculpar
-Bueno da igual. Vámonos de compras que no aguanto más- contestó Delia intentando calmar el asunto.
Nos fuimos a una zapatería que encontramos cerca de la puerta debido a que Marta se tenía que comprar unos para una comunión. Estuvimos toda la tarde de compras y disfrutamos como nunca, y conseguí olvidarme del guapo chico de la playa.
-¡Chicas! Tengo mucha hambre-dijo Marta ansiosa.
-Yo también, pero menos que Marta-respondió Ainhoa.
-Pues si queréis vamos a algún restaurante que esté por aquí cerca -propuse.
-¡Genial!
Las chicas y yo buscamos alguna pizzeria que estuviera cerca y encontramos una en la que se come bien y resultaba barata. Nos sentamos en una mesa cerca del aire acondicionado para no asarnos.
-¿De que queréis la pizza?- preguntó Vanesa.
-Mmm...Yo una de barbacoa.
-Emm... Yo....Una 4 quesos-dijo Delia indecisa.
-Jope yo no se...Yo me las comería todas -contestó Marta.
-Lo sabemos Marta-comenté entre risas.
Pedimos las pizzas que habíamos elegido entre todas y, de repente, se abrió la puerta del local y oí una risa. Esa voz me resultaba conocida, me gire para ver de quien se trataba y vi entrar a un chico moreno que andaba de una forma especial para hacerse notar. No lo podía creer era el chico de la fiesta de ayer. Me tapé corriendo y sin pensarlo con la servilleta para que no me reconociera. ¿Porque justamente tenía que estar él en aquella pizzería ?
-¿Pero que haces Ainara?- pregunto Delia casi riendose.
-Calla, calla- conteste yo nerviosa.
-¿Qué pasa, tia?-replicó Ainhoa confundida.
-¿Sabéis el chico que acaba de entrar? Pues es el que ayer me mancho el vestido-les expliqué yo sonrojada.
Las chicas se giraron descaradamente hacia donde estaba sentado aquel chico, pero con sus 4 amigos. Uno de ellos se dió cuenta que les mirábamos demasiado así que se lo comentó al moreno del que me estaba escondiendo y entonces nos miraron de golpe y entre risas comentaban entre ellos.
Mi corazón latía a mil por hora y cada vez estaba más sonrojada, con la mala suerte que me tiré el vaso de agua encima. Me levanté de golpe y me fui corriendo al baño a secarme un poco, avergonzada.
Me sequé un poco la camiseta. La verdad es que no me había mojado demasiado, de repente oí que alguien entraba el el baño, me gire y allí estaba, el chico moreno que seguramente me gustaba demasiado para admitirlo, me quedé en estado de sock. ¿Que hacia el allí ?, ¿Qué quería?
To be continued...